Por Felipe Tijero Camino
Twitter: @felipetijero

La selección peruana de fútbol trabaja en Europa para afrontar los amistosos FIFA frente a Holanda y Alemania de está semana. Ricardo Gareca adelantó su viaje al viejo continente buscando paz, calma y tranquilidad para iniciar este nuevo proceso y preparar a su equipo en la parte deportiva. ¿Por qué? Existe una gran incomodidad por todo lo que viene sucediendo en el caso Edwin Oviedo, Presidente de la Fedeeacion Peruana de Fútbol, su jefe. La realidad es que el entrenador argentino no está conforme con la situación y piensa permanentemente. Más allá de los intentos de Juan Carlos Oblitas en aislar y dividir lo deportivo de lo institucional, creando una supuesta ‘admósfera ideal’, un ‘campo de fuerza de protección’ para el equipo; aunque sabemos que esto será imposible.

Ojo, no decimos que Ricardo Gareca vaya a renunciar, ni mucho menos. Es un excelente profesional. En lo personal pienso que debería quedarse cuatro (ocho) años más laborando en nuestro país. Su contrato es uno de los mejores del continente y el ‘Tigre’ lo quiere cumplir. Se lo ganó bien en la cancha y eso no está en discusión pero si la falta de coherencia. La relación de confianza entre Gareca y Oviedo está resquebrajada. ¿Hasta cuándo podrá aguantar el espigado ex centrodelantero? Todo este proceso recién empieza y será un camino muy duro de atravesar, espinoso. Un campo minado. Gareca lo sabe bien y está incómodo.

Recordemos que Edwin Oviedo, mandamás de la FPF, es investigado como presunto cabecilla de la organización criminal “Los wachiturros de Tumán”, también es acusado de haber pagado 5 mil dólares y regalar viajes para ver a la selección peruana a Rusia 2018, al juez supremo César Hinostroza a cambio de supuestos favores judiciales. El tema traerá una larga cola. ¡Estemos atentos!

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